lunes, 28 de junio de 2010

estocada de espejo

Me declaro villamelon, no se nada de la tauromaquia, no entiendo gran parte de lo que escribe Hemingway, no entiendo de verónicas, muletas, rabos o lentejuelas, de hecho siento cierta desaprobación por dicha prática y no en afán moralino ni pro-ambientalista, pero mi lado sensible lo percibe como cruel. Muy a pesar de ello, gracias al "deporte" de los toros aprendí un termino interesante: "Cornada de espejo".

La cornada de espejo, en palabras de una torera (cuyo nombre no recuerdo, nótese lo villamelon) consiste en una cornada recibida en el rostro, cuya cicatriz es muy visible, y que le recuerda al torero la razón por la que se dedica a dicho oficio y que su pasión por ello debe ser tal que debe realizar grandes sacrificios. Según está estoqueadora dicha cicatriz debe portarse con orgullo y es la envidia de todo torero.

Esto parece un termino especializado para dicho oficio, pero pienso que es transferible y aplicable a otros muchos ámbitos, y porsupuesto que es envidiable, pensemos en distintos escenarios y oficios, que tal que un político tuviera una cornada de espejo, ¿acaso no estaría más conciente de su función? sería redundante y cansado gastar más ejemplos, pero pensemoslo así, si cada quien tuviera un recordatorio constante y permanente de porque hace las cosas y aparte que estuvo a punto de perderlo todo por ello, en algo serían diferentes las cosas.

Pensemos ahora en las relaciones interpersonales, la reflexión en general es que el dolor estigmatizante resulta productivo y significativo, después de todo el aprendizaje si está condicionado a premio y castigo, pero si el castigo no es constantemente recordado, probablemente no sea estimulante.

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