Hubiera preferido que simplemente se pasara de largo o que hubiera elegido una ruta alterna (como había hecho un par de veces anteriores) y así no hubieramos cruzado miradas. ¿Mi reacción? fue casi instintiva, soy de la idea (comprobada empirícamente hasta el momento) de que los seres humanos somos animales de costumbres, mismas que son muy díficil dejar de lado, y por tanto la costumbre me llevó a dirigir una mirada y hacer un gesto casi involuntario, sin embargo no creo haber mostrado expresión alguna de alegría o consuelo, inclusive luche contra toda inercia para mantener mis manos nerviosas dentro de mis bolsillos y seguir caminando a mi destino. Pero ella optó por esbozar una sonrisa muy estúpida y llena de miedo, levantó la mano izquierda (la mano que tenía libre, la mano que no sostenía la de su nuevo novio) y la meneó en el aire con la expectativa de que yo respondiera positivamente ante aquel gesto, sin embargo supongo que notó cierto reclamo en mi gesticulación, y todo su ánimo se fue al suelo, paro muy abruptamente su meneo, encojió la mirada y siguió de frente, con una expresión de que hubiera cometido algo muy estúpido.
¿por qué lo hizo, qué se cree? probablemente también lo hizo por costumbre, pero ella y yo acostumbrabamos hacer muchas otras cosas y ella prefirió dejar concientemente todas de lado, así que no le otorgo el simple beneficio de la duda, su saludo fue simbolicamente como dar limosna, no me saludó con la mano que escribe, ni con la que sostiene la cuchara, no con la que saluda de mano, me saludó con la mano que le sobraba, la que no tenía ocupada. Después de más de un mes de no vernos ni dirigirnos palabra, su saludo no fue un gesto de cortesía sino de hipocresía. No lo hubiera hecho, ya debería de haberse dado cuenta de qué va esto, y de las consecuencias de sus elecciones.
El otro día me di cuenta porque la empecé a querer mucho: tengo otros amigos que han sido constantes y a su manera me apoyan en los momentos díficiles, sin embargo su forma de ser y su carácter no les da la paciencia ni despierta mucho interés para escuchar todas y cada una de las cosas que quiero platicarles, sólo les interesa lo que digo si aporta algo para el desmadre colectivo, o si a alguien en particular le sirve, pero no les importa si me pelee con mis padres, no les importa lo que vi en el metro y me conmovió, no les importa lo que pienso de una película, simplemente me interrumpen al poco tiempo de haber empezado y cominezan a platicar de cosas que si son importantes para ellos. Ella por lo menos tenía la decencia de escucharme hasta el fin y parecía tener cierto interés (probablemente era igual que el de los demás, pero lo sabía disimular muy bien). Por eso y otros detalles la extraño, pero la extraño como se hace con los muertos, con la nula esperanza de que regresen, con la plena conciencia de que nada será igual y con la constante resignación de seguir adelante sin los muertos.
Al final me doy cuenta, de que si algo parece hacerme feliz, es indicio de que no me pertenece o no existe después de todo.
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